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Trucos para aprender idiomas viajando (con cualquier presupuesto)

“¿Cuánto se tarda en llegar a la estación? (...) ¿Conoces un restaurante cercano a buen precio? (...) Estaré en la ciudad una semana, ¿me recomiendas alguna actividad?”

Si tienes la oportunidad de viajar este verano, aprovecha la ocasión para practicar idiomas. Es la mejor manera de demostrarte que puedes comunicarte en otra lengua, de aprender expresiones locales y de descubrir aspectos de la cultura que te ayudarán a entender mejor el idioma. Además es la única manera de practicar la escucha en condiciones reales, sin el acento neutro o estandarizado que se suele usar en las películas o en clase.

Lo creas o no, lo más importante para sacar partido a tu viaje es ¡no utilizar el móvil! En vez de consultar mapas online, traductores y guías, pregunta a los locales. Descubrirás que hay opciones interesantes aparte de las atracciones turísticas más conocidas y tu experiencia será más auténtica que la del turista habitual. Si viajas en grupo, no os esforcéis por elegir al “intérprete oficial”: que todo el mundo tenga la oportunidad de demostrar lo que sabe y de aprender.

Si te alojas en un hostal  u hotel, pagarás menos por tu estancia y conocerás a mucha gente que ha llegado a la ciudad con la misma intención que tú: tener una experiencia inolvidable y practicar otro idioma. ¿No te van las multitudes? Prueba un bed and breakfast. Los anfitriones suelen dar conversación durante el desayuno, pero tendrás tu intimidad y no habrá molestias durante el resto del día. Hacer la compra en el mercado también te dará oportunidades para el diálogo: la cola del súper es igual de silenciosa en todas partes.

Aunque las grandes ciudades  siempre ofrecen planes para todos los bolsillos, puedes elegir otro tipo de destinos donde el alojamiento y el ocio sean más económicos. En pequeños pueblos te será fácil encontrar alojamiento asequible y gente acostumbrada al trato personal. Verás que, donde el turismo es menos habitual, los locales encuentran muy interesantes a los visitantes. Tampoco te limites a la ruta más evidente. Por ejemplo, para practicar francés tienes más opciones que Francia. En Bélgica, Suiza, Luxemburgo, Argelia, Camboya, Tailandia y Quebec el francés es un idioma oficial o muy hablado.

Si tu limitación es el presupuesto, explora otras posibilidades. El homestay es más barato que el alojamiento habitual y la práctica del idioma está asegurada porque convivirás con familias nativas. También hay plataformas para buscar alojamiento gratuito a cambio de practicar el idioma del huésped.

¿Y sin salir de España? Hay muchas zonas en las que la mayoría de la población habla otro idioma. A lo largo de toda la costa encontrarás localidades donde te será fácil practicar inglés, alemán, francés, ruso...  Pero probablemente la mejor experiencia en términos de diversión, inversión y socialización en múltiples idiomas sea el Camino de Santiago. Y, quién sabe, puede que además de practicar el idioma que te interesa, descubras el siguiente que vas a aprender.

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