esfuerzo

Si tu vocación es ser profesor/a, no desistas... ¡Merece la pena!

Tuve claro que quería ser profesora desde que era pequeña. Todo empezó cuando ayudaba a mi hermano a hacer los deberes. Me encantaba enseñarle matemáticas, ayudarle a sumar y restar, mostrarle cómo usar la calculadora… Su satisfacción al aprender me hacía tan feliz que fue ahí cuando decidí que cuando fuese mayor quería ser profesora. Y tras muchos años y horas de esfuerzo pude cumplir mi sueño. Después de la carrera y el máster, preparé la Capacitación con el Centro de Idiomas y obtuve mi certificado.